La Capilla Mayor de Olivares

Fruto de este acercamiento entre el nuevo Papa y el Embajador ocurrieron dos hechos muy importantes que marcarían el discurrir histórico de la Villa de Olivares, centro de su “Estado”.

El primero de ellos fue el 18 de septiembre de 1590 con la obtención de la licencia por parte del Papa Gregorio XIV, fue la fundación de una capilla bajo la advocación de Santa María La Mayor de las Nieves (foto tuya), filial de Santa María La Mayor de Roma. El motivo de la fundación de la Capilla y posteriormente Colegiata de Olivares no fue otro que el agradecimiento de los Condes de Olivares al Señor por los favores que les había concedido por la intercesión de la Virgen que se veneraba en la Basílica romana de Santa María la Mayor, durante los años que residieron en dicha ciudad.

Su hijo, don Gaspar de Guzmán, en los Estatutos que el mismo redactó en 1626 para el buen gobierno de la Colegiata nos lo contaba así: “Por cuanto Don Enrique de Guzmán, Conde de Olivares, Contador de Cuentas de Castilla, y Alcayde de los dichos Alcázares, Embaxador que fue de la Corte Romana, y Viso Rey de los Reynos de Sicilia y Nápoles, por la magestad Católica del Rey nuestro Señor Don Felipe Segundo, y de los dichos Consejos de Estado y Guerra del Rey nuestro Señor Don Felipe Tercero de este nombre, Comendador de Vívoras en la Orden de Calatrava, y la Condesa Doña María Pimentel y Fonseca, su mujer, Mis Señores y Padres que santa gloria ayan: en reconocimiento de las muchas mercedes que por intercesión de la Sacratísima Virgen, recibieron en su Santo Templo de Santa María La Mayor de Roma, de la poderosa mano de nuestro Señor, fundaron una Capilla con su Capellán Mayor y doce Capellanes, y otros Ministros en la dicha su Villa de Olivares, debaxo de la advocación de Santa María La Mayor de las Nieves, en recomendación de haber pasado en el sitio del dicho Santo Templo el milagro de la nieve, que cayó a cinco de agosto, por señal de que allí se edificase, el primer Templo de aquella Ciudad a su santo nombre, y la dotaron, así de bienes propios, como de la renta eclesiástica, que la santa memoria de Gregorio Decimoquarto le hizo gracia y anexión para que en ella fuese la Sacratísima Virgen honrada y reverenciada, y nos quedase exemplo a sus descendientes para aumentar y acrecentar esta obra, y por ello mereciésemos recibir otras tales mercedes de nuestro Señor por intercesión de su Benditísima Madre”.