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Dª. María de Pimentel y Fonseca II Condesa de Olivares (1549-1594)

Nacimiento y niñez

Doña María de Pimentel y Fonseca, nacida en 1549, era castellana por los cuatro costados, su padre era el salmantino don Jerónimo de Fonseca y Zúñiga, Conde Monterrey y su madre, doña Inés de Velasco y de Tovar, de la villa burgalesa de Berlanga de Duero.

De ella heredó su hijo, don Gaspar, el gran amor a Castilla. De familia noble, pues doña María lo fue más aún por su vida, a pesar de que, según el protocolo nobiliario, “no podía gozar de hidalguía”, ya que el abuelo de doña María “era hijo del patriarca don Diego de Azevedo y Fonseca, arzobispo de Santiago, el cual le hubo siendo clérigo de misa”, por lo que tuvo que solicitar un permiso especial de Roma para hacer caballero calatravo a su hijo don Gaspar.

Siendo niña y estando postrada a causa de una enfermedad en el palacio de Monterrey de Salamanca, fue visitada por Santa Teresa de Jesús, quien al parecer obró una curación milagrosa, por lo que veneró toda su vida a la Santa. Su hijo don Gaspar también fue gran devoto de esta Santa, y se enorgullecía de tener entre sus reliquias el corazón de Santa Teresa guarnecido de diamantes, esta reliquia la legaría a la reina, Isabel de Borbón.