cab Don Pedro Guzman

Pedro de Guzmán y Zúñiga I Conde de Olivares (1503 - 14 de julio de 1669)

Nacimiento, juventud y caballero del Emperador

Don Pedro de Guzmán y Zúñiga, I Conde de Olivares, nació en el año 1503 en Sevilla, “si para la fortuna de un hombre importa, según Eurípides, nacer en noble lugar, este caballero halla en su favor la mejor ciudad de Europa”, escribió Juan Alonso Martínez Calderón, genealogista oficial de su nieto el Conde Duque de Olivares.

Era el cuarto hijo varón de don Juan Alonso Pérez de Guzmán, III Duque de Medina Sidonia, y el tercero de su segunda esposa doña Leonor de Zúñiga, por lo que tenía pocas posibilidades de heredar su Ducado, título que heredó su hermano Juan Alonso Pérez de Guzmán. Su padre pidió en 1507 al Rey Fernando el Católico una encomienda para él, ya que al no ser el primogénito no le correspondía título alguno. Sin embargo, hasta la muerte de su madre en 1522 careció de dominios propios, heredando los que esta tenía en Olivares.

Fue un hombre robusto, de faz enérgica y bondadosa, parecido a él fue su nieto don Gaspar de Guzmán. Se crío en el Palacio de los Duques de Béjar, Salamanca, con sus tíos los II Duques de Béjar, don Álvaro de Zúñiga y Pérez de Guzmán y doña María de Zúñiga, que no tuvieron descendencia. “Desde su juventud se mostró un valiente caballero y muy servidor del Emperador” (Martínez Calderón), con tan solo 17 años participó entre 1520-1522 en la Guerra de las Comunidades, en la que, en el bando oficial redujo Sevilla, Andújar y Linares. Más adelante sitió Toledo, y los partidarios de la famosa doña María de Padilla le hirieron junto al castillo de San Servando, cerca del puente de Alcántara, donde le prendieron, aunque la propia comunera, por ser tan valeroso caballero y de noble familia lo entregó a cambio de otros comuneros naturales de Toledo. Por todo ello pasó a vivir en el mismo palacio del Emperador Carlos V y este le concedió el hábito de la Orden de Calatrava.

También tuvo gusto por la poesía y a veces escribía versos, y según sus coetáneos “no era un poeta del montón”. Aquí dejamos prueba de ello:

“El cuerpo quedara frío
tendido en la dura tierra
por señal del daño mío
y así acabará la guerra
que os pareció desvarío.
Y en verme caído y muerto,
alma de la vida mía,
que vos sois por quien vivía
conoceréis que fue cierto
todo cuanto yo os decía”.

Recogidas del “Cancionero de obras nuevas”, del historiador, militar y diplomático español Carlos Coloma de Saa en 1604 y reproducidas por el hispanista francés Alfred Morel Fatio en 1889.

En 1521 formó parte del séquito que fue a recibir la corona imperial con la que sería coronado Emperador Carlos V en la catedral de Aquisgrán, Alemania y años más tarde hizo lo mismo cuando fue entronizado en la ciudad italiana de Bolonia. Con la idea de conseguir fama personal y nuevas mercedes del Emperador que le sirvieran para obtener un buen patrimonio propio y seguridad económica para sus descendientes, don Pedro de Guzmán formó parte en las campañas emprendidas por Carlos V en Italia, Alemania, Francia, Flandes, Austria, Hungría y Túnez, “al que sirvió con gran lealtad, amor y puntualidad” (Martínez Calderón), consiguiendo la amistad del Emperador.