cab Don Pedro Guzman

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Inicio del Condado de Olivares

La Campaña de Túnez fue crucial en el devenir histórico de la villa de Olivares. En las horas previas a la conquista de la ciudad tunecina de La Goleta, al formar el Emperador las fuerzas para el asalto, y viendo que don Pedro no se alineaba entre los títulos nobiliarios y enterándose de ello, le hizo allí mismo Conde de Olivares.
La oficialidad del título de Conde de Olivares le fue concedida por el Emperador el 12 de octubre de 1535 en Palermo, Sicilia. En la carta de concesión del título, tras enumerar los méritos que concurrían en don Pedro, los otorgantes el Emperador Carlos V y su madre Doña Juana I de Castilla declaraban que

“Por vos más honrar y sublimar y que de los dichos vuestros servicios quede perpetúa memoria, tenemos por bien y es nuestra merced y voluntad que ahora y de aquí en adelante para siempre jamás os podáis llamar e intitular y os llaméis e intituléis, y nos por la presente os llamamos e intitulamos, Conde de la Villa de Olivares, que decís que es vuestra, cerca de Sevilla. E por esta carta e por su traslado signado de escribano público encargamos al Ilustrísimo Príncipe don Felipe, nuestro muy caro y amado nieto e hijo, y mandamos a (… todos los nobles, funcionarios y súbditos) que vos hayan y tengan y llamen Conde de la Villa de Olivares y vos guarden y hagan guardar todas las honras y gracias, mercedes, franquezas y libertades, exenciones, preminencias, prerrogativas e inmunidades, ceremonias y otras cosas que por razón de ser Conde debedes haber y gozar y vos deben ser guardadas de todos bien y cumplidamente (…). Dada en la ciudad de Palermo, a doce días del mes de octubre (….) de mil y quinientos y treinta y cinco años.
Yo el Rey (firma). Yo, Francisco de los Cobos, (firma) secretario de Su Cesárea y Católica Magestad, la fice escribir por su mandado.”

Vuelto a España después de haber participado en dichas campañas, el flamante Conde de Olivares se dedicó a crear su propio “Estado” y a acrecentar su riqueza familiar, por este tiempo pleitea contra su propio hermano por el título de Medina Sidonia y la herencia de dicho Ducado. El pleito se resuelve con un arreglo entre ambos por el cual a don Pedro le fueron entregados el lugar de Olivares, la heredad de Miraflores en Sevilla, las dehesas de Carcaboso, Soberbina y otros bienes, como parte de la herencia de los hijos de doña Leonor, su madre y segunda esposa del III Duque de Medina Sidonia, convirtiéndose estos lugares en el núcleo inicial del “Estado de Olivares”.

A primeros de 1536 don Pedro inicia las obras del Palacio Condal de Olivares, encima de los últimos muros de una antigua alquería o fortaleza de época bajo medieval cristiana. Para esta residencia palatina el Conde de Olivares encargaría al cantero milanés afincado en Génova, Jacobo de Solario y Carona, una serie de materiales de piedra de mármol tallados en esta ciudad italiana, que protegidos en grandes cajas de madera y transportados por vía marítima hasta Sevilla, llegaron en caballería hasta Olivares, para la decoración de la fachada, las galerías, patios, escaleras, ventanas y chimeneas del palacio, incluido el escudo de armas de la Casa de Guzmán.