cab Don Pedro Guzman

 

Primeras adquisiciones y casamiento

En 1537 comenzó don Pedro de Guzmán a gestionar la adquisición de bienes y rentas de la encomienda alcantarina de Heliche, que comprendía el señorío de la propia villa, el de Castilleja de Alcántara y el donadío de Characena en el término de Huévar. Certificándose la venta mediante un Privilegio Real, firmado por Carlos V en Barcelona el 22 de abril de 1538 con la adquisición de villas anteriormente citadas y las fincas que la encomienda de Alcántara poseía en Sevilla, Jerez de la Frontera y Bujalance. La compra de la villa de Castilleja de Alcántara originaría el cambio de nombre de la población, cambiando la coletilla de Alcántara por su apellido con lo que pasaría a llamarse Castilleja de Guzmán. Estas importantes compras territoriales pudieron ser obtenidas gracias a las Bulas Papales que permitieron la enajenación de los terrenos y las rentas de la Ordenes Militares.

La siguiente compra de don Pedro de Guzmán fue la villa santiaguista de Castilleja de la Cuesta a la que iba unida “la dehesa de Ajoar, en el término de Aznalcázar, y tres cahíces de tierra de pan llevar en el término de Gerena. Una Real Cédula de 19 de diciembre de 1538 desmembró de la Orden de Santiago los bienes de esta encomienda con sus vasallos, jurisdicción, rentas y tributos. El Privilegio Real de venta fue firmado por el Emperador, a favor del Conde de Olivares, en Toledo el 23 de mayo de 1539. En 1540 don Pedro quiso redondear estas posesiones con la compra de los derechos de las alcabalas de las villas de su Señorío de Olivares, Heliche y las dos Castillejas, esto sirve para ir afianzando su posición y dignidad nobiliaria con el deseo de querer rivalizar a la Casa de Medina Sidonia de la cual provenía.

Este año de 1539, se casó don Pedro con una señora toledana, doña Francisca de Ribera y Niño, hija de don Lope de Conchillos, aragonés, que alcanzó el puesto de secretario de Carlos V. Fue don Lope el primer “papelista” de la estirpe, abuelo del “gran papelista”, como se llamó a don Enrique, el embajador de Felipe II en Roma y padre del Conde Duque, por su amor a los papeles y oficios de la pluma.

Doña Francisca, que poseía nobleza y hermosura, acababa de enviudar de don Pedro López de Ayala, III Conde de Fuensalida, una de las más altas figuras de la nobleza toledana. Murió pronto don Pedro López en el Palacio de Fuensalida contiguo de la iglesia de Santo Tomé de Toledo, que guarda en su interior el entierro del Conde de Orgaz en un lienzo del Greco, en este palacio también murió años antes de parto la esposa de Carlos V, la Emperatriz Isabel de Portugal. Don Pedro de Guzmán, vencedor de los comuneros y en edad y condiciones de casarse, se fijó en esta “viuda joven, rica y muy hermosa, y sobre todo, virtuosísima”. Hubo boda, y la vida confirmó el acierto de su elección, pues su matrimonio fue modelo de seriedad, felicidad, dicha y fortuna en sus vidas, en medio de la corrupción de costumbres que invadía ya la sociedad española.

Fueron nueve los hijos de los primeros Condes de Olivares, según el sexo, se repartieron en el servicio de palacio, en la milicia o en el convento. El primogénito fue don Enrique de Guzmán y Ribera, II Conde de Olivares y padre del futuro Conde Duque. El segundo, Juan, acompañó a don Juan de Austria en la batalla de Lepanto. El tercero, Pedro, fue gentilhombre de Cámara de los reyes Felipe II y Felipe III. Tenía gran ambición cortesana y sentía celos violentos del Marqués de Denia, favorito del Príncipe. El cuarto, Félix, capitán de Infantería de los Tercios españoles en Flandes, murió al incendiarse el barco enemigo que había aferrado y abordado en Rammekens. La quinta, Ana Felisa se casó con Francisco Manuel de los Cobos Sarmiento y Luna, II Marqués de Camarasa. La sexta, se llamó María. La séptima, Leonor María, estuvo casada con Diego Mexia de Ovando, I Conde de Uceda. Y la octava y novena hijas, Teresa y Francisca, fueron monjas dominicas del Convento de Madre de Dios de Sevilla.