cab Don Pedro Guzman

Muerte de don Pedro de Guzmán

Quiso don Pedro en sus últimos años de vida conseguir la compra de la calle Real de Castilleja de la Cuesta, camino natural hacia Huelva, y la villa de Sanlúcar La Mayor, compra que se formalizó y realizó en febrero de 1565 pero que no llegó a ser efectiva, ya que ante la oposición de los lugares cercanos a Castilleja a la que se unió la ciudad de Sevilla que solicitó retornar la compra de Sanlúcar a su favor, hizo que el Rey Felipe II rescindiera dicha venta en octubre de este año al Conde y le solicitara desistiera de realizar dicha compra.

Al final de sus días don Pedro de Guzmán llegó a entrar en el grupo principal de la nobleza española por el número de rentas, inmuebles y poblaciones adquiridas.
Dictó testamento ante el escribano madrileño Francisco de Henao el domingo 2 de febrero de 1564, al que otorgó dos codicilos en los años 1568 y 1569.

El lunes 14 de julio de 1569 moría en Madrid el I Conde de Olivares a los 66 años. En su testamento había dispuesto que sus restos y los de su esposa reposasen en el Monasterio de San Isidoro del Campo, panteón de los más ilustres Guzmanes, fundado por Alonso Pérez de Guzmán, “Guzmán el Bueno” y su mujer María Alonso Coronel como panteón familiar y como testimonio de su piedad, situado en Santiponce, a las afueras de Sevilla, dejando constancia de que si sus hijos edificaban una cripta o capilla familiar, trasladasen sus cuerpos a ella.

La I Condesa de Olivares, doña Francisca de Ribera, otorgó un codicilo y un memorial en el segundo trimestre de 1574, en los que introdujo nuevos legados con respecto a los que había realizado en el testamento que había otorgado conjuntamente cinco años atrás con su difunto esposo: legó trescientos ducados para la construcción de la iglesia de Castilleja y dio ciertas instrucciones sobre sus exequias fúnebres y su enterramiento, a finales de julio de este año moría esta I Condesa de Olivares.

Los restos mortales de los I Condes de Olivares fueron trasladados a la cripta de Olivares por su hijo don Enrique de Guzmán, donde hoy reposan cumpliendo así la disposición testamentaría de sus padres.